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viernes, 1 de febrero de 2013

EL TRAFICO, LA CONDUCCIÓN, LA LOCURA




Después de la experiencia del primer día, trayecto aeropuerto Trípoli, pensaba que nada me asustaría ya en mi estancia en Trípoli, la verdad que he practicado pocos deportes de riesgo, he hecho escalada, descendido algún barranco, etc. pero la experiencia de circular como acompañante en un vehículo por la ciudad de Trípoli es como practicar cualquier deporte de riesgo, cuando vuelva a España si me decido alguna vez a hacer puenting o algo parecido será pecata minuta, comparado con esto.
Partimos de la base que  los hombres, repito,  los hombres aquí nacen con el carnet de conducir, es decir, no necesitan presentarse a ningún examen, ni ir a ninguna autoescuela para obtenerlo, simplemente cuando alcanzan mayoría de edad lo solicitan y ya lo tienen. Otra cosa diferente son las mujeres. Estas si que necesitan aprender en una autoescuela, y hacer un examen de capacitación. Los coches de autoescuela llevan dos volantes, uno a cada lado y generalmente es una mujer la que se encarga de enseñar, ya que no estaría bien visto que un hombre fuera en el coche y enseñara a una mujer que no es la suya.
En el tiempo que llevo, ya una semanita, creo haber contado no mas de diez semáforos en toda la ciudad, por lo menos la parte que conozco, no hay semáforos, ni cedas al paso, ni pasos de peatones ni na de na. Para pasar un cruce, hay que meterse poco a poco, hasta que el que viene por tu derecha, o por tu izquierda no le queda más remedio que parar. Las rotondas son un espectáculo ya que cuando llegas a elle y tienes que girar a la izquierda lo normal es rodearla y luego girar, pues aquí no, tu puedes rodearla y dejarla a tu izquierda o pasar de ella y dejarla a tu derecha, que viene uno de frente pues paras o no, y para el, tocas un poco el pito, que es tradición y cada uno por su camino.
Es raro ver a un conductor que no vaya hablando por el móvil, yo creo que debe haber alguna norma municipal que obligue a llevar el móvil en la oreja, yo lo hago para que no me digan nada. También es habitual ver a algún niño de no más de 14 años, conduciendo, y su padre al lado enseñándole. Y por no hablar del cinturón de seguridad, que debe estar prohibido ponérselo.
Por cierto para cruzar una calle, pues hay que ser valiente, da igual que sea una vía rápida y ancha o una callecita, o por medio de una rotonda. Con decisión, pero despacito, avanzando poco a poco y se terminan parando y lo que es mejor no dicen nada.

Todo esto para una ciudad de un un millón y medio de habitantes, con infinidad de vehículos es toda una aventura diaria, tanto el andar por su calles como circular en coche por ellas, pero no he visto ni una sola discusión por el trafico, pitan y pitan, supongo que por tradición, pero asumen los atascos, asumen que un coche tenga prisa y se suba a la mediana y haga 500 metros por ella, asumen que las motos circulen por la acera, asumen que un camión se meta por una calle estrecha en dirección contraria y a los que vienen de frente les toque ir marcha atrás etc.
Y a todo esto, ¿Dónde está la Policía Municipal, la Guardia Urbana? Pues si algún día veo alguno, prometo contarlo en este blog.

BUENA CAZA.

5 comentarios:

Rafael Pardo dijo...

Jo macho... parece la selva

Kete dijo...

O sea, que tu carnet no te sirve porque acojona el trafico y no puedes sacar otro porque no eres mujer.¿Entendi bien?

Alfonsas Satanopoulas dijo...

Bueno Jaime pues yo creo que has salido ganando con este cambio de blog, me gusta más. Abrazos.

Rubén dijo...

Va a ser algo que venga en el Corán, porque yo en El Cairo viví sensaciones parecidas. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Eso es ciudad sin ley y aqui las tenemos todas